Actualmente somos presas del encierro y nos refugiamos en la tecnología. Todo a nuestro alrededor se ha limitado al acercamiento a una pantalla y al distanciamiento corporal, pero el no estar físicamente presente no tiene por qué restar importancia a la responsabilidad que adquirimos de estar en una relación.
¿Has escuchado hablar de la responsabilidad afectiva?
La responsabilidad afectiva es que cada individuo se haga cargo de sus relaciones tratando de no herir sentimientos ajenos. Ser claro desde el inicio con tus intenciones hacia la otra persona para evitar confusiones y daños emocionales.
A veces debemos abandonar la idea del amor romántico que idealiza al otro como la solución a nuestros problemas, creando expectativas irreales. Un vínculo sano debe constar de respeto, compromiso y responsabilidad.
Feliz día de San Valentín te desea El Buen Coach.
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